lunes, septiembre 28, 2009

Ella era.

Ella era la de la mirada lejana, que te atravesaba el cráneo con solo otearte los ojos. Ella era la de la risa apagada que retumba los vidrios con la más exigua sonrisa. Ella era, ante todo, la certeza de una realidad común inefable, la conspicua verdad que olvidaba en los sueños. Ella era una casa en las nubes con cimientos de granizo.

Ella era un mar de posibilidades y un tifón de dudas. Ella era la reina del silencio. Ella era el argumento común de todos los credos. Ella era Artemis, cazando descalza en el bosque de mis pensamientos. Ella era el epónimo de mis deseos. Ella era la conciencia real del Yo, sin serlo. Ella era la negación de la inmanencia, y al mismo tiempo su mejor paradigma.

Ella era la hipérbole más medida y el oxímoron perfecto. Ella era todos mis punto y coma. Ella era el argot de mis caricias y el léxico de quién me lee. Ella era lo tácito de todos mis axiomas.

Ella era; y ahora ya fue.

2 comentarios:

Jv. dijo...

y no volverá a ser.

joAco dijo...

es una pena, realmente.