viernes, febrero 22, 2008

Una conversación

Cuando Raúl le dio la orden, Mauricio abrió los ojos. Miró en derredor azorado, sin comprenderlo.

-¿Dónde estamos?- preguntó Mauricio, sin dejar de sentir un poco de miedo al pronunciar palabras en ese espacio amplio, inabarcable.
-Estamos en el campo, Mauricio- respondió Raúl, pedagógico.
-¿El campo? Pero… ¿qué es eso que marca el final del cielo?
-Eso es el horizonte, Mauricio…
-¿No hay edificios?
-No, porque esto es el campo, Mauricio.

Mauricio miraba con la boca abierta todo lo que lo rodeaba. Recordaba los árboles de los parques, pero no entendía para que servía tenerlos juntos si no había oficinistas almorzando debajo de ellos. Dio un paso, y sus pies notaron cierta irregularidad. Miró hacia abajo, y vio una sustancia beige debajo de sus zapatos, que al parecer consistía de polvo apelmazado y piedras.

-¿Y esto?- preguntó Mauricio mientras raspaba el suelo con la punta de su zapato
-Eso es tierra. La superficie del planeta se ve así cuando no le ponen asfalto encima.
-Ajá- conceptualizó Mauricio. Se agachó y tomó un poco con sus manos. Le costó deshacerse de los residuos que le quedaron. Suspiró.

Y al suspirar, sintió que sus pulmones se llenaban de algo picante y vivificante. Miró a Raúl asustado.

-Oxígeno- dijo Raúl, ya viendo como venía la mano.- sale de los árboles y las plantas.
- ¿No hay smog?
-No.

Se quedaron callados un segundo, y Raúl aspiró profundo y sonrió al hacerlo. En seguida miró a Mauricio, y éste entendió que era su turno para respirar profundamente. Y lo hizo, y se dio cuenta de que le agradaba. Así que sacó un cigarro. Y lo disfrutó mucho.

8 comentarios:

La de Mameluco dijo...

Parece mentira pero hay muchos Mauricios (aunque parezca algo exagerado). Es increíble lo que hemos logrado, por un lado comentamos lo que escribe gente de otro país con una libertad absoluta y sin fronteras, pero por otro estamos perdiendo cosas como que sea algo cotidiano estar disfrutando de un espacio verde, sin contaminación, sin ruidos, sin nada de lo que creo el hombre, solos con lo que la naturaleza nos dió. Sería maravilloso poder hacerlo aunque sea una vez por semana para encontrarnos con el mundo. Si no es una manera también de perder nuestra identidad y de vivir en un mundo realizado por otro para otros.
Muy ágil e inteligente la anera de llevar la historia, quien no se lo imaginó a Mauricio, nunca se imaginó nada...

Yoli dijo...

me encanta la ciudad! hasta he llegado a pensar que no puedo vivir sin ella... porque siempre se encuentra los rincones más agradables de ella, su cara más afable... pero esto se ha construido tras conocer muchos lugares distintos... o sea, la realidad que conocemos, se basa en el significado que construimos de nuestra experiencia con el entorno...
weno... hay que salir!

Ro dijo...

En la ciudad también pisamos constantemente sustancias de color beige: mierda de perro. Y también tenemos amantes de la naturaleza citadinos: viven debajo de los árboles de parque lezama. Y, a veces, cuando las baldosas se levantan o cuando saltan pedazos de asfalto, podemos disfrutar de un pedazo de tierra, o de una lluvia de barro si la baldosa apenas está floja.
el campo, el oxígeno, natura, pffff. me quedo con once o constitución.

guayi dijo...

los hombres acostumbrados a la cuidad, hay muchos que no podrían ahora vivir sin un baño (me incluyo!!!), pero el contacto con la naturaleza es una experiencia impresionante...
Si de estos seres esta plagado el mundo...

Aurore Interligator dijo...

Me gustó mucho! Disfruto de los relatos cortos. Me sentí repentinamente en 25 y Córboda, con la torre del reloj que se me caía encima, la vidriera del postino que me aplastaba y la veredita de menos de medio metro que me tragaba...muy cierto muy cierto...Si das un paso al costado te chocan 2 autos y un 4 desubicado por los cortes de calles. Alienada.

juanita* dijo...

Hoako, siempre tan ocurrente usted. Muy bien, me gusta.

Es muy loco esto de pertenecer a distintos alrededores, "ecosistemas" por asi decirlo. Pero mas loco es conocerlos bien y a la misma vez no pertenecer a ninguno...

Conozco a muchos Mauricios!

Berenizz dijo...

Me encanto!
Y me hizo valorar mucho el lugar donde vivo... aqui escucho los pajaros cantar todas las mañanas. Es lo mas lindo.

Fernando dijo...

A usted le parece?

Veo que no soy el único que dice "Ahhh... qué placer, aire puro" y se prende un pucho.

Joaco, genial como siempre.